Si no diriges, pierdes (te quedas en el limbo)

¿Sabes cuántas oportunidades de sexo o relaciones has perdido por no dirigir? Muchas. Y si te hablara de las veces que te han dejado en el limbo o de los conflictos que te has tragado por no marcar el rumbo, te daría para una novela de terror. Todo por no saber definir marcos. Algo ridículamente fácil cuando sabes cómo hacerlo, pero que separa a los que ganan de los que se quedan esperando.